Algunas personas les llaman amigos, yo por mi parte intento no ponerles esa etiqueta tan profunda y tan peligrosa, yo no tengo amigos, yo no tengo conocidos, yo no tengo enemigos, pero lo que si tengo son luces en mi vida, Pedazos de existencias que llegan a mi corazón y tienen esa grandiosa cualidad de hacerme olvidar de todo lo el mundo y solo me ponen a pensar en que debo hacer para que esos pedacitos de mi corazón sean felices a pesar de las dificultades, a pesar de los problemas e incluso a pesar de mi mismo.
Hoy cumple años una de las personas que han causado algunos estragos en mi vida, un pequeño libro que he leído durante mis últimos cinco años, y que me ha enseñado lo bello de la simpleza. No sabría específicamente que adjetivo ponerle a Yajaira, lo que si se, es que cada vez que la veo es inevitable para mi cabeza pensar en el inmenso poder que ella no ha descubierto en sí misma, todo ese potencial que se esconde detrás de esa mirada suplicante y profunda que se enmarcan en unos intensos ojos negros que neutralizan mi tiempo, y no solo mi tiempo, el tiempo del universo, del cosmos y de todo lo que alguna vez fue mágico.
Es especial que mientras escribo esta dedicatoria esté escuchando "someone like you" de Adele, porque sé que a Yajaira le encanta, pero más que eso porque "Sometimes it lasts in love. But sometimes it hurts instead" el amor no es algo que se entrega, pero si cada persona que conozco viera por un momento a esa amiga mía que hoy cumple años, entonces entendería lo que es el amor sin compromiso, el amor con pureza y con transparencia.
En su menuda sonrisa esconde el secreto de su propia existencia, ese eterno romanticismo de encontrarle a una flor el sentido que yo nunca le encuentro, de ver en un arco iris una posibilidad para ser feliz y de sentir en cada palabra un sentimiento que le llega a los profundo de su alma.
Recuerdo la primera vez que sentí sobre mis hombros la palabra amigo. Fue una vez en que le dije algo fuerte a Yajaira en la universidad, una sola frase despectiva que la hizo desaparecer de mi lado para encontrarla media hora después llorando detrás de un edificio, solo en ese momento, cuando vi que lloraba por mí, porque la había herido, porque le había hecho daño fue cuando mi corazón abrió su puerta para dejar entrar a la primera persona que en realidad se acomodo en algún sillón junto a alguna válvula al lado de ese pedacito rojo que late en mi pecho. Solo en ese momento supe que es ser amigo.
Desde ese día intento ser lo que se supone que hace un amigo por Yajaira, ocultar mi rabia cuando alguien le hacía mal, abrazarla cuando lo necesitaba, odiarla cuando se lo merecía, pero sobre todo, querer lo mejor del mundo para ella, sin importar si estaba en mis manos o no darle felicidad. Intente ayudarla, intente consolarla, intente hacerla entender los errores que a mi juicio creía que cometía. Y hoy puedo decir, cinco años después de estar a su lado que no todo eso que hice por ella en nada se compara al vacio que ella lleno en mi vida cuando me sentía solo, triste, melancólico e incluso cuando lo único que necesitaba de ella era una sonrisa y sin pensarlo dos veces ella me ofrecía su mejor risa, su más esplendorosa carcajada y su más transparente alma.
Feliz cumpleaños tontita... a Dios le pido por ti, pero más le pido a Dios por mí, porque nunca nos separemos y que a pesar de lo que pase nuestros corazones estén unidos por siempre.






















